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encendido de velas
Santiago, Chile
Encendido de velas a las 17:38

Shabat concluye 18:36

 

II Medio llevó a cabo voluntariados en hogares, hospitales, sinagogas y otras instituciones, y lograron cambiar el mundo

Los talmidim de II Medio llevaron a cabo hermosos y valiosos actos concretos de tikún olam, en el marco del ramo de Torá. “Cada uno de ellos debía hacer un voluntariado de una determinada cantidad de horas durante el semestre –explica la morá Doris Wasermann- en la Institución o proyecto que cada uno quisiera”. Entre otros, eligieron los siguientes:

Dulzura para el Alma (Hospital Luis Calvo Mackenna), NCSY, Placard  Iehudí, Mercaz, Ruaj Amí, Veahavta, Fobeju, Hatzalá, Memoria Viva, Museo Interactivo Judío, STAM, Jabad, Reshet, Shabbat Project, Juntemos Las Manos.

“Los nombres de las Instituciones escogidas hablan de diversidad, pero hay mucho más allá de eso. El trabajo particular que realizan en cada Institución es impresionante”, continúa la morá Doris. “Ha significado para nuestros alumnos una gran experiencia, y también ha sido un verdadero aporte a la Comunidad. Hemos recibido constantes agradecimientos, felicitaciones y reconocimiento por el tremendo aporte que han hecho nuestros alumnos. Han hecho un trabajo extraordinario y con una actitud comprometida y madura. Varios proyectos no se hubieran podido llevar a cabo sin su trabajo. Desde el lado de nuestros chicos, me parece muy importante el proyecto porque han salido del aula para poner en práctica los valores de nuestro pueblo, transformándose en dadores más que en receptores. También han ejercitado las habilidades que han aprendido durante estos años. Han enfrentado dificultades de distintos tipos y han tenido que resolverlas. Han tenido que organizarse para lograr incluir en su pesado horario varias horas dedicadas al prójimo. Han trabajado en equipo. Han interactuado con personas muy distintas a las que ellos acostumbran tratar”.

Rafael Fodor hizo su voluntariado junto con a otros compañeros en el Hospital Luis Calvo Mackenna, a través del proyecto Carrito de la Dulzura. “Mi experiencia sirviendo desayunos fue una de las más bonitas que he vivido. Porque no es sólo comida, es un momento de relajo, una cara amable, un ¿Cómo le va? que a veces es tan necesario. Es sacar por un instante a una persona de su estado de estrés y pena y hacerle saber que importa”, cuenta Rafael.

Elinor Neiman hizo su voluntariado en la jalatón del Shabbat Project: “Yo lo pasé muy bien, tanto al hacer el video “tasty” de jalá como también el voluntariado en sí. Estaba con todas mis amigas y mi familia. Lo mejor de hacer el voluntariado es ver el fruto de lo que trabajaste y cómo esto alegra a las demás personas y hace que vengan con un mayor entusiasmo para el próximo año”.

En otro proyecto, una alumna le enseñó hebreo a una niña que se estaba preparando para su Bat Mitzvá en Rúaj Amí. Iba a verla, llevaba clases, material, pizarra y una gran predisposición. Fue con enorme dedicación y fue muy fructífero todo el empeño puesto voluntariamente.

Los alumnos que escogieron Memoria Viva, visitaron sobrevivientes,  conversaron con ellos, muy conmovedor pues muchas veces se trata de gente sola sin familiares. Además de conversar, nuestros talmidim les llevaban noticias para actualizarse, para que logran conectarse más con la realidad de hoy en día.

Y en el hogar de ancianos Beit Israel hubo magia: nuestros talmidim visitaron a los residentes y les hicieron trucos de magia que les alegraron el día.

Hermosa manera de cerrar el año para nuestros talmidim de II Medio. Actos concretos que cambian el mundo para bien.