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Santiago, Chile




 

Parashá de la semana

Parashá Kedoshim

Vaikrá (Levítico) 19:1 – 20:27

Parashá – Resumen…

Kedoshim significa “santos”. D’s dice “Santos seréis porque Santo Soy Yo”, e inmediatamente indica diversas Mitzvot (preceptos) sociales y éticas que se deberán cumplir.

La mayor parte de estas Mitzvot apuntan a aspectos de la vida cotidiana, como relaciones interpersonales, comerciales o legales. Se indica igualdad frente a la ley, prohibición de soborno en un juicio, moralidad sexual, honrar a los padres, importancia y prevalencia de la vida.

En esta Parashá encontramos la famosa frase “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (19:18).

Parshanut y Musar – Nuestro aprendizaje

La frase “Ama a tu prójimo como a ti mismo” invita a varias reflexiones: ¿Qué significa amar? ¿Cómo se manifiesta ese amor? ¿Se nos puede obligar a amar? ¿Quién es considerado mi “prójimo”?

La frase termina “como a ti mismo”. La Torá nos enseña que el amor al prójimo parte por amarse a uno mismo. Quizás este sea origen del concepto actual de autoestima.

Hay quienes se preocupan de honrar y cuidar tanto a los demás que se olvidan de ellos mismos. Pero también están los que se enfocan en sí mismos a tal punto que dejan de prestar atención a las necesidades de los demás.

Esta Parashá nos invita a buscar el equilibrio entre el amor propio y el amor hacia los demás. Servir al otro pero procurar no pasase a llevar a uno mismo.

El sabio Hilel (siglo I a.e.c.) plantea que ‘Amar al projio como a uno mismo’ se debe interpretar como “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a ti” y que es el eje central de todas las Mitzvot (preceptos) del judaismo.

 

Del Hebreo a tu mesa…

Los invitamos a conversar en familia alrededor de la mesa de Shabat:

Conversemos con nuestros hijos: ¿Quiénes podrían ser nuestro “prójimo” hoy en día? ¿”Prójimo” se refiere a nuestro círculo cercano o a algo más amplio?

¿De qué maneras podemos demostrar amor a los demás? (busquemos ejemplos concretos)

¿Por qué a veces nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos, pero sí podemos perdonar a los demás? ¿Cómo ser más amables con uno mismo?

Demos el ejemplo: Si hablamos de amor, seamos ejemplo de ello. Tratemos bien a nuestros semejantes. Recordemos que nuestros hijos aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos.

Conversemos con nuestros adolescentes: ¿Qué situaciones generan tensión entre el amor al prójimo y a mor a uno mismo? Comentar situaciones como por ejemplo: Cuando debo elegir entre escuchar mis necesidades o las de mis amigos, cuando seguir al grupo se contrapone a mis convicciones, cuando por pertenecer a un marco social me paso a llevar a mí mismo, etc.)