MENU
encendido de velas
Santiago, Chile
Encendido de velas a las 18:01

Shabat concluye 18:57

 

Parashat Baalotjá

Tu materia prima

(Bamidbar / Números 8:1 – 12:16)

 Parashá – Resumen…

En el desierto, el pueblo de Israel se queja de falta de comida, diciendo que en Egipto tenían más comodidades y comían carne y otras delicias. Moshé se enoja mucho y consulta a D’s. Finalmente D’s les manda durante 30 días codornices que caen del cielo igual que lo hacia el “Maná” (alimento que recibían durante el paso por el desierto).

Durante la travesía por el desierto, el pueblo era guiado de día por una columna de nube, y de noche por una columna de fuego.

Miriam, la hermana de Moshé, habla mal de su cuñada (la esposa de Moshé) y se contagia de lepra (recordemos que esta enfermedad fue asociada a maledicencia en Parshiot anteriores).

Miriam se arrepiente, Moshé pide a D’s por su salud. Miriam se cura pero antes debe cumplir el proceso de purificación al igual que todos.

Parshanut y Musar – Nuestro aprendizaje

A diario caía Maná del cielo, un alimento que alcanzaba para todos. Cuenta el Midrash que el Maná podía adquirir cualquier sabor y contextura según como sea cocinado. Por lo tanto, podríamos decir que los Hebreos tenían acceso a una variedad inmensa de comidas. Entonces, ¿Por qué se quejan de falta de alimento?

Para comer el Maná debían esforzarse: levantarse temprano e ir a recogerlo, calcular la cantidad necesaria para cada familia (lo que sobraba se pudría al día siguiente), cocinarla y prepararla. Quizás la queja provenía de las ganas de recibir del cielo algo listo, que no implique esfuerzo adicional. D’s se enoja y les manda codornices desde el cielo por 1 mes. La tora cuenta que al final el pueblo se hastió, y volvieron a comer Maná como antes.

muchas veces soñaos con recibir las cosas “en bandeja”, que se nos hagan más fáciles algunas cosas en la vida. Pero bien sabemos que aquello que nos cuesta esfuerzo es lo que finalmente valoramos más.

El Maná representa la materia prima en nuestra vida, y las infinitas posibilidades que de ahí podemos lograr. Depende de cuánto estemos dispuestos a esforzarnos por lograr lo mejor de ello.

Del Hebreo a tu mesa…

Conversemos entre todos: ¿Cuáles son las “materias primas” en nuestra vida, con las cuales podemos desarrollarnos y crecer? ¿Qué esfuerzos debemos hacer para trasformar esas “materias primas” en algo placentero y constructivo?

Conversemos con nuestros hijos: Comentemos con ellos cuáles son las potencialidades que vemos en ellos y cómo podrían desarrollarlas más (empatía, capacidad de escucha, humor, algún talento, etc.)

Torat Jaim