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#SoyDelHebreo: Yael Meyer

#SoyDelHebreo

“La amistad, el compañerismo y el pasarlo bien fueron valores que me inculcó el colegio”

Si viajáramos en el tiempo, podríamos ver a Yael Meyer recostada en el pasto junto al salón multiuso, disfrutando del sol de primavera antes de entrar a una clase y, seguramente, imaginando la letra de una canción.

Egresada de la generación 1999, y hoy una de las compositoras y músicas judío chilenas más reconocidas del mundo, Yael aceptó el desafío de recordar sus años como estudiante del Hebreo y el impacto que tuvo en su música.

¿Qué recuerdas de tu primer día de clases?

Mi primer día de clases fue cuando ya había empezado el año escolar. Yo estaba en el Santiago College y me cambié al Hebreo en 7º Básico. Cuando llegué venía muy armadita y el director de ciclo me llamó a su oficina antes de entrar a clases para decirme que me relajara un poco así se me hacía más fácil el día.

¿Hay algún profesor que te haya marcado positivamente? ¿Que recuerdes con cariño? ¿Por qué?

La morá Lis de Ciencias Sociales. No son muchos los profesores que disfrutan de la docencia y realmente se preocupan por sus alumnos. Ella era así.

¿Cuál era tu rincón favorito del colegio donde te gustaba inspirarte, descansar o esconderte?

El pasto junto al multiuso. Era el lugar perfecto para recostarse en primavera al sol, después del almuerzo y antes de volver a la jornada por la tarde.

¿Qué valores te inculcó el colegio que hoy te siguen acompañando?

La amistad, el compañerismo, el pasarlo bien y no tomarse todo tan en serio. Nuestra unidad como pueblo y el apoyarse entre todos cuando alguien lo necesita.

¿Cómo recuerdas el Viaje de Estudios?

Con mucha alegría. Compartir momentos con los amigos estando de viaje es una de las mejores experiencias de la vida. Y, si al mismo tiempo se le suma el aprender de tu cultura, tus raíces, el pasado y presente de nuestro pueblo, entonces se convierte en una experiencia extraordinaria.

¿Cuándo se te despertó el amor por la música? ¿Cómo te ayudó el colegio en ese camino?

Yo he tocado música toda la vida y desde muy pequeña. Pero el colegio y Macabi me dieron un espacio donde poder compartirla. Eso también llevó a que yo comenzara a identificarme a mí misma como música y a encontrar mi lugar en el mundo. Tanto el colegio como Macabi fueron plataformas muy importantes que me hicieron sentirme parte y al mismo tiempo me permitieron sentir que la música que hacía y mi rol tenía valor.

¿Cómo los valores y tradiciones judías repercuten en tu trabajo diario?

Mi identidad judía es algo que permea toda mi vida. Yo me muevo en un medio muy heterogéneo y diverso. Muchas veces soy la única judía en el lugar que trabajo o la única que mis compañeros hayan conocido. En ese sentido creo que es importante recordar que una persona puede a veces representar al pueblo entero y trato de hacerlo de la mejor forma. Al mismo tiempo se dan muchas instancias para compartir y explicar nuestras tradiciones y por qué hacemos todo distinto. Por ejemplo, por qué no celebramos Semana Santa y sí Pésaj o por qué no celebramos Navidad sino Jánuca. Algo que imagino que nos pasa a muchos. Se generan conversaciones interesantes, a veces profundas, y lindos diálogos e intercambios culturales.

¿Cómo crees que se debería enseñar música en esta década?

Creo que se debería enseñar música como se debería enseñar todo en esta década. Y es a partir de la experiencia, la curiosidad, la exploración, la colaboración y el hacer. Hoy con un celular, tablet o computador tenemos al alcance de la mano leer un texto o aprender información. Pero lo que es irreemplazable es la experiencia humana, el aprender a crear con otros, aprender de otros, el generar ideas y compartirlas y, a partir de eso, crear algo nuevo o descubrir cosas.

La música es algo que debe sentirse y vivirse. Por mí, tendría a todos los alumnos en salas de clase llenas de instrumentos y les animaría a tocarlos todos. Los guiaría a elegir grupalmente alguna canción que quieran aprender. Les enseñaría a tocarla juntos, cada uno con un instrumento diferente. Los alentaría a formar bandas o grupos de música y a alternar roles e instrumentos musicales. A que exploren y vayan viendo qué les gusta y qué no. A componer y aprender a trabajar en conjunto. Y que en esa exploración vayan aprendiendo un sinnúmero de cosas y habilidades que son grandes herramientas para la vida.

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