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Parashat Vaishalj: cuando los hermanos no se hablan

(Bereshit – Génesis cap. 32:4 – 36:43)

Viernes 1 de diciembre de 2017

 Parashá – Resumen

Yaacov, se dirige hacia un inminente encuentro con su hermano Esav, al cual no ve hace más de 20 años. La última vez que se vieron, Esav juró matar a Yaacov por haberle quitado la primogenitura.

Antes del reencuentro, se hace de noche y Yaacov se encuentra con un ángel con el cual lucha. Al finalizar la pelea, Yaacov está herido, y el ángel se está por ir. Yaacov le dice “no te dejaré ir hasta que no me hayas bendecido”. El ángel entonces le cambia el nombre de Yaacov (torcido) a Israel (Recto ante D’s).

Yaacov se prepara para encontrarse con Esav, divide a su familia en dos campamentos temiendo que sean atacados, y manda emisarios con regalos para su hermano intentando apaciguar su ira.

Finalmente los hermanos se encuentran, Yaacov se muestra arrepentido y Esav ya no estaba enojado como creía su hermano. Ambos se abrazan y lloran.

Rajel, esposa de Yaacov, muere en el parto de Benjamín y es enterrada en el camino de Belén.

Itzjak muere en Hebrón y es enterrado por sus dos hijos Yaacov y Esav.

Parshanut y Musar – Nuestro aprendizaje

Yaacov asume que pasados más de 20 años, su hermano aun quiere matarlo. Tiene tanto miedo que incluso se para un ataque bélico, dividiendo a su familia, traspasando sus temores a sus cercanos. Envía emisarios, no se atreve a acercarse.

Grande debe haber sido su sorpresa al encontrarse con su hermano y ver que lejos de querer matarlo, éste lo abraza y besa. Pero perdieron valiosos años de sus vidas pensando que el otro seguía enojado, temiendo por este eventual reencuentro, asumiendo que el otro pensaba o sentía tal o cual cosa. ¿Cómo habría cambiado la historia si se hubiesen comunicado entre los hermanos?

Si bien el reencuentro fue emotivo, la escena que volverán a compartir es el entierro de su padre Itzjak. Es doloroso pensar en el tiempo perdido de ambos hermanos. Podrían haber criado sus hijos juntos, disfrutado momentos en familia. Pero la falta de comunicación los alejó.

Esta Parashá nos invita a reflexionar sobre nuestras relaciones familiares, y cómo la falta de comunicación, el asumir sin confirmar lo que el otro piensa o siente, nos puede alejar de quienes más queremos.

Del Hebreo a tu mesa…

Los invitamos a conversar en familia alrededor de la mesa de Shabat:

  • Discutamos entre todos: ¿Por qué crees que Yaacov y Esav nunca se comunicaron? ¿Por qué temían tanto uno del otro? ¿Por qué nos cuesta tanto a veces acercarnos a alguien para resolver conflictos? ¿Por qué nos resulta tan difícil comunicarnos?
  • Plan de acción: Definir entre todos una medida para mejorar la comunicación en la familia (ejemplo: dejar celulares fuera de la mesa, comer juntos más seguido, conversar sobre el día, salir a realizar alguna actividad de padres e hijos, etc…)
  • Para los adolescentes: ¿En qué situaciones crees que es más difícil lograr comunicación en la familia? ¿Qué cambiarias para lograr mayor comunicación en tu familia?
  • Para padres: busquemos espacios de comunicación efectiva con nuestros hijos, promovamos espacios y tiempos de calidad en familia (sin celulares, con conversaciones distendidas y buscando mayor complicidad)

¡Shabat Shalom!

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